Detrás de Boba se oculta el vigués David Cobas, ahora afincado en Madrid tras pasar por tierras barcelonesas. En el concierto desgranó los temas de su disco La Educación al órgano y la guitarra, acompañado por Pablo Magariños (batería), Santi Campos (guitarra eléctrica), Jesus Chumillas (Bajo) y Manu Moreno (viola eléctrica). A destacar canciones como Hay estatuas aquí o la impresionante Hagamos algo antes de morir. Una propuesta arriesgada y original, con una voz propia y a tener en cuenta.
Acto seguido, Ramón Rodríguez saltó al escenario, cantante de Madee y Ghouls'n'Ghosts, detrás del proyecto The New Raemon presenta sus canciones en castellano, alejadas del inglés del resto de sus grupos.

Se podían sentir las oleadas de emociones y alegría que sus canciones provocaban en el público.

En esta ocasión estuvo acompañado a la perfección por el ubicuo Ricky Falkner al bajo, Ricky Lavado a la batería, Marc Prats a los teclados y Pablo Garrido a la guitarra.
La cafetera abrió el concierto para pasar a tocar prácticamente todos los temas de su reciente largo La Dimensión Desconocida como la desgarradora Sucedáneos, la trekkie Variables, la muy coreada Estupendamente o la triste Por tradiciónTodos los temas fueron coreados por el público extasiado y rendido a las letras sencillas pero atrayentes que tan bien sabe dibujar Ramón. Estribillos cantados de memoria con una sonrisa de oreja a oreja por los asistentes. Y eso lo consigue, hilando historias sencillas pero reales que quizás por su sencillez y cercanía son capaces de tocarte. Entre los temas que sonaron de su nuevo EP, La mesa redonda o la versión de M'agradaria ser un lemur de Estanislau Verdet.
Una delicia de principio a fin, música exquisita acompañada de sentido del humor, uno de esos conciertos que te alegra el día. Aunque Ramón se mostró tímido al principio, se soltó y su franco humor se hizo protagonista junto con sus canciones. A veces hasta una canción triste consigue arrancarte una sonrisa y él con las suyas lo consigue. Parece una tontería, pero muchas veces menos es más. Y en esta ocasión, no hacen falta grandes artificios, sino todo lo contrario. Letras claras y sentidas y la conexión es inmediata. Poesía en movimiento, se podían sentir las oleadas de emociones y alegría que sus canciones provocaban en el público. Se marchó despidiéndose con Mil gracias. Y nosotros con cara de felicidad.