Sólo siete meses antes y a poco más de cinco kilómetros del Palau Sant Jordi se había iniciado este Hasta Luego Tour, fue el pasado abril en las fiestas de primavera de L'Hospitalet de Llobregat. El repertorio, similar en los dos conciertos, contó con las novedades de un puñado de versiones, algunas de ellas interpretadas junto a sus compositores y alguna revisión, a lo reggae vía Colifata, en su propio cancionero.
Una cuenta atrás de cinco minutos y el Thriller de Michael Jackson, a modo de introducción, abría el concierto. Allí aparecieron tres zombies, Dani, David y Chema, con La suerte de mi vida, un homenaje al rey del pop que según con que ojo los mirabas parecía un homenaje a Slipknot o a Lordi. Esa era la idea, pasarlo bien y si se puede, ofrecer algo nuevo.

El Canto Del Loco puso fin a su Hasta Luego Tour con un concierto carnavalesco en el Palau Sant Jordi.


Aún con marcas de su momento zombie siguieron con Corazón, Insoportable, Ya nada volverá a ser como antes, Son sueños, Puede ser convirtiendo la pista en un mar de luces, Qué caro es el tiempo con Esther, fan captada de las primeras filas, como segunda -o tercera- guitarra luciendo cuernos de AC/DC, Personas, Fin de semana y una acelerada y coreada Eh tu!!!
Sin restos de zombie por sus caras encararon una parte más pausada con Volverá, Tal como eres y Contigo, y otra basada en las versiones; con el actor Álex González el Años 80 de Los Piratas, junto a Coque Malla y Luís Martín el No puedo vivir sin ti de Los Ronaldos y con Loquillo el Feo, fuerte y formal.
Disfrazados de Guns N' Roses arrancaron el segundo bis con Sweet child o'mine, sin quitarse la falda escocesa Dani, y manteniendo David y Chema la imagen de Slash y Duff McKagan quemaron los últimos cartuchos del concierto y del Hasta Luego Tour con Zapatillas, A contracorriente, Peter Pan y Foto en blanco y negro.
Hotel La Paz, los primeros teloneros de la noche, se unieron a la propuesta de El Canto Del Loco presentándose sobre el escenario en plan deportistas, animando, y de qué manera, al público y acabando por todo lo alto con la Coral del Casal d'Avis de Ripollet y un par de cheerleaders. Sidonie, los segundos de la noche, pese a batallar contra un mal sonido y una mala iluminación demostraron que cualquier territorio les es válido para enseñar sus canciones. Somos Sidonie, repetía una y otra vez Marc Ros ante un público que no estaba para historias y que cualquier obstáculo, Sidonie en este caso, entre El Canto Del Loco y ellos no era bienvenido.